Una liga son muchos equipos y una sola oficina.
Ocho categorías y cuarenta coaches no es un equipo grande. Es una organización que necesita una verdad el viernes: quién está listo, a quién le falta un papel, a qué hora es el sábado, y quién contestó al padre.
El martes de la oficina abre con lo que no puede esperar, no con catorce menús.
Vista de la liga de demostración.
Lo que aprieta en una liga.
Las categorías se mueven
El niño cumple años y pasa de U-10 a U-12. En la hoja eso es un renglón nuevo, y nace un segundo niño.
La lista de espera
Hay más inscritos que cupos. Nadie tiene escrito quién entra, quién espera, ni a quién ya se le dijo que sí.
Los coaches que no contestan
Se pregunta por el grupo quién tiene banca completa. Responden tres de cuarenta.
Tres WhatsApps
El de los coaches, el de los padres y el celular del registrador. La liga vive repartida en los tres.
Lo que la oficina tiene después.
El tablero de la temporada
Quién debe un papel, quién no cumple una regla, quién está listo y quién espera, con su razón. El office lo marca; no lo pregunta por el grupo.
La banca de cada coach
Cada coach ve su equipo en el portal. La oficina deja de ser el intermediario del viernes.
El inbox de la liga
Un número, un inbox, cualquiera con permiso responde. El hilo no se va con la persona.
Un martes que se puede cerrar
A las seis se apaga la luz y la liga sigue existiendo sin que nadie quede de guardia con el teléfono.
Lo demás, de cerca
Las otras pantallas de la misma liga de demostración.
- liga.atleta360.do

La inscripción de la liga deja de ser una hoja abierta en la casa de alguien. - liga.atleta360.do

Un solo inbox para la liga. Quien contesta ve lo mismo que el resto del office.
Antes de septiembre, vean una temporada completa en pantalla.
Media hora sobre sus categorías, sus coaches y su semana de inscripción, con su liga en pantalla.
