Para ligas
Una liga no es un equipo grande. Es muchos equipos y un septiembre.
Cuando hay ocho categorías y cuarenta entrenadores, el problema no es guardar los datos. Es que nadie tiene la misma versión de la verdad el viernes por la noche.
El martes abre con lo que no puede esperar — no con catorce menús.
Vista de la liga de demostración.
Lo que aprieta.
Las categorías se mueven
El niño cumple años y cambia de U-10 a U-12. En la hoja eso es un renglón nuevo, y nace un segundo niño.
La lista de espera
Hay más inscritos que cupos y nadie sabe quién entra primero, ni a quién ya se le dijo que sí.
Los coaches que no contestan
Preguntas por el grupo quién tiene banca completa. Responden tres de cuarenta.
Tres WhatsApps
El de los entrenadores, el de los padres, y el celular del registrador. La liga vive repartida en los tres.
Lo que se siente después.
Un tablero por temporada
Quién falta un papel, quién no cumple una regla, quién ya está listo. Sin preguntar por el grupo.
Banca por equipo
Cada entrenador ve la suya en el portal. La oficina no es el intermediario.
El inbox de la liga
Un número, un inbox, cualquiera con permiso responde. El hilo no se va con la persona.
Un martes que se puede cerrar
A las seis se apaga la luz y la liga sigue existiendo sin que nadie quede de guardia con el teléfono.
Lo demás, de cerca
Las otras pantallas de la misma liga de demostración.
- liga.atleta360.do

La inscripción deja de ser una hoja abierta en la casa de alguien. - liga.atleta360.do

Una sola bandeja para la liga. Quien contesta ve lo mismo que el resto del equipo.
Antes de septiembre, vean cómo se arma una temporada completa.
Media hora sobre sus categorías, sus entrenadores y su semana de inscripción.
